Posteado por: lay11 | 10 enero, 2016

Solemnidad del Bautismo del Señor – 1-10-16

Cortesía de Radio Vaticana en Español:

Solemnidad del Bautismo del Señor

“La fe es la mejor herencia que se puede dejar a los hijos”. El Papa en la misa por el Bautismo del Señor

Saber qué día fui bautizado para celebrarlo, es una tarea para la casa que Francisco repitió a los fieles y peregrinos que rezaron con él la oración del ángelus y recibieron su bendición en la plaza de san Pedro del Vaticano, en la fiesta del Bautismo de Jesús el 10 de enero de 2016.

Antes de rogar por los 26 niños que bautizó en la misa de la mañana, el Papa recordó que al bautismo de Jesús es en el fuego del Espíritu Santo. El Espíritu Santo quema y destruye el pecado original, liberándonos de las tinieblas y trasladándonos al reino de la luz. Dijo que esta realidad de ser hijos de Dios comporta la responsabilidad de seguir a Jesús y de reproducir en nosotros mismos su mansedumbre, humildad, ternura. Esta tarea no es fácil, especialmente si entorno a nosotros hay tanta intolerancia, soberbia, dureza.  Pero con la fuerza del Espíritu Santo, es posible.

Francisco invito a dar testimonio del don del bautismo todos los días, porque es vida nueva para compartir y luz para comunicar, especialmente a quienes viven en condiciones no dignas del hombre y caminando en senderos tenebrosos.

Seguramente Francisco recordó hoy su propio bautismo, pero también aquel día de mayo de 2014, cuando en su peregrinación apostólica a Tierra Santa rezó en el río Jordán, en el lugar donde Juan bautizó a Jesús. Bajó hasta el río, se inclinó, sumergió su mano derecha en el agua, después se persignó con la mano empapada -como hacemos cuando entramos en una iglesia y nos persignamos con el agua bendita, recordando el propio bautismo-, y se detuvo rezando allí un largo rato. A los que compartimos ese viaje nos impresionó mucho este momento de oración intenso.

============================================================

(RV).- A la hora del Ángelus del segundo domingo del 2016, Fiesta del Bautismo del Señor, el Santo Padre Francisco señaló que en este día recordamos agradecidos nuestro Bautismo e invitó a rezar por el grupo de niños que, esta misma mañana, acababa de bautizar.

Basándose en el pasaje del evangelio de Lucas que relata el bautismo de Jesús en el río Jordán, el Papa recordó que en este evento, en el que “Jesús es consagrado y manifestado por el Padre como Mesías salvador”, tuvo lugar el pasaje del bautismo de Juan Bautista, basado en el símbolo del agua, al Bautismo de Jesús “en el Espíritu Santo y en el fuego” y que de hecho, el Espíritu Santo en el Bautismo cristiano es el artífice principal porque es Él que “quema y destruye el pecado original”, liberándonos de las tinieblas y trasladándonos al reino de la luz.

Tras subrayar que esta “realidad de ser hijos de Dios comporta la responsabilidad de seguir a Jesús” y de reproducir en nosotros mismos su mansedumbre, humildad y ternura, Francisco señaló que esta tarea “no es fácil, especialmente si entorno a nosotros hay tanta intolerancia, soberbia, dureza” pero que con la fuerza que nos llega del Espíritu Santo, que empuja nuestra vida hacia el camino laborioso y alegre de la caridad y la solidaridad hacia nuestros hermanos, es posible.

En el día del Bautismo de Jesús, el Obispo de Roma invitó a recordar el día de nuestro Bautismo y a agradecer por este don, con una tarea: ir a buscar a casa la fecha del propio Bautismo.

Finalmente, el deseo del Papa de que la Virgen María, “primera discípula de su Hijo Jesús”, nos ayude a vivir con alegría y fervor apostólico nuestro Bautismo”.

(María Cecilia Mutual – RV)

Texto completo de las palabras del Papa antes de la oración del Ángelus


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este domingo después de la Epifanía celebramos el Bautismo de Jesús, y hacemos memoria grata de nuestro Bautismo. En este contexto, esta mañana bauticé a 26 neonatos: ¡recemos por ellos!

El Evangelio nos presenta a Jesús, en las aguas del río Jordán, al centro de una maravillosa revelación divina. Escribe San Lucas: “Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. (Lc 3,21-22). De este modo Jesús es consagrado y manifestado por el Padre como Mesías salvador y liberador.

En este evento – testificado por los cuatro Evangelios – tuvo lugar el pasaje del bautismo de Juan Bautista -basado en el símbolo del agua- al Bautismo de Jesús “en el Espíritu Santo y en el fuego” (Lc 3,16). De hecho, el Espíritu Santo en el Bautismo cristiano es el artífice principal: es Él que quema y destruye el pecado original, restituyendo al bautizado la belleza de la gracia divina; es Él que nos libera del dominio de las tinieblas, es decir, del pecado y nos traslada al reino de la luz, es decir, del amor, de la verdad y de la paz. Esto es el reino de la luz. ¡Pensemos a qué dignidad nos eleva el Bautismo! “Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos” (1Jn 3,1), y lo somos realmente, exclama el apóstol Juan. Tal estupenda realidad de ser hijos de Dios comporta la responsabilidad de seguir a Jesús, el Siervo obediente, y reproducir en nosotros mismos sus rasgos: mansedumbre, humildad, ternura. Y esto no es fácil, especialmente si entorno a nosotros hay tanta intolerancia, soberbia, dureza. ¡Pero con la fuerza que nos llega del Espíritu Santo es posible!

El Espíritu Santo, recibido por primera vez el día de nuestro Bautismo, nos abre el corazón a la Verdad, a toda la Verdad. El Espíritu empuja nuestra vida hacia el camino laborioso pero alegre de la caridad y de la solidaridad hacia nuestros hermanos. El Espíritu nos dona la ternura del perdón divino y nos invade con la fuerza invencible de la misericordia del Padre. No olvidemos que el Espíritu Santo es una presencia viva y vivificante en quien lo recibe, reza con nosotros y nos llena de alegría espiritual.

Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, pensemos en el nuestro, en el día del nuestro Bautismo; todos nosotros hemos sido bautizados, agradezcamos por este don. Y les hago una pregunta, ¿quién de ustedes conoce la fecha de su Bautismo? Seguramente no todos, por eso, les invito a ir a buscar la fecha preguntando por ejemplo a sus padres, a sus abuelos, a sus padrinos, o yendo a la parroquia. Es muy importante conocerla porque es una fecha para festejar: es una fecha de nuestro renacimiento como hijos de Dios, por esto, tarea para casa para esta semana: ir a buscar la fecha de mi bautismo. Festejar aquel día significa reafirmar nuestra adhesión a Jesús, con el compromiso de vivir como cristianos, miembros de la Iglesia y de una humanidad nueva, en la cual todos somos hermanos.

La Virgen María, primera discípula de su Hijo Jesús, nos ayude a vivir con alegría y fervor apostólico nuestro Bautismo, recibiendo cada día el don del Espíritu Santo, que nos hace hijos de Dios.

(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual – RV)
A todos les deseo un buen domingo. No olviden de la tarea para casa: buscar la fecha del bautismo y por favor, no se olviden también de rezar por mí.

¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Traducción del italiano: Mónica Zorita – RV)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: