Posteado por: lay11 | 4 junio, 2013

San Carlos Lwanga y Compañeros

San Carlos Lwanga y Compañeros

San Carlos Lwanga y 21 compañeros. Fiesta el 3 de Junio
Todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca homosexual murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos.
San Carlos Lwanga y sus 21 compañeros fueron canonizados en 1964 por el papa Pablo VI
San Carlos Lwanga tenía 21 años. Estos son algunos de sus nombres: Mbaya Tuzinde, Bruno Seronuma, Jacobo Buzabaliao, Kizito, Ambrosio Kibuka, Mgagga, Gyavira, Achilles Kiwanuka, Adolfo Ludigo Mkasa, Mukasa Kiriwanvu, Anatolius Kiriggwajjo y Lucas Banabakintu.
Fueron decapitados o desmembrados , torturados y quemados vivos por la tiranía política del rey homosexual por rechazar el acoso sexual. Además se le reprochaba a este rey vender a su pueblo para el comercio de esclavos.
El Rey Muanga, adquirió el vicio de la homosexualidad Influenciado por algunas de sus amistades árabes, el nuevo rey empezó a practicar la homosexualidad. Y cuando el jefe del personal de mensajeros del palacio José Makasa, se convirtió al catolicismo le hizo saber al jefe que la Biblia condena y prohibe totalmente la homosexualidad y que la llama una “aberración”, o sea algo abominable, que va contra la Ley Divina y que es totalmente impropio de la persona humana. Y que el Libro Sagrado dice que “la homosexualidad es un pecado merecedor de la muerte” (Levítico 18) y “algo que va contra la naturaleza (Rom. 1,26) y que los que lo cometen no poseerán el Reino de Dios (1 Cor. 6,10). Esto indignó tanto al reyezuelo, que ordenó asesinar a José Makasa el 15 de noviembre de 1885, y así este llegó a ser el primero de los 26 mártires de Uganda. (Ahora se llama San José Makasa). Otra de las causas del asesinato de José fue haber reprendido al rey por el asesinato del dos misioneros.

Esta persecución contra jóvenes cristianos, anglicanos y católicos, duró dos años y  acabó con el martirio de cuarenta y cinco de ellos.

Muchos de ellos incluyendo el grupo de  los Anglicanos fueron castrados.

Uganda recuerda el 3 de junio como el dia de más martirios, tanto de anglicanos como de católicos. La lista de cuarenta y cinco conocidos mártires católicos y protestantes incluye sólo aquellos que podían ser formalmente contabilizados, muchos más fueron asesinatos, pero no fueron denunciados y no se les hizo un expediente de registro.
Uno de los pajes, Mukasa Kiriwanu no había sido aun bautizado pero se unió a sus compañeros cuando se les preguntó si eran cristianos. Recibió aquel día el bautismo de sangre. Murieron 13 católicos y 11 protestantes (anglicanos)proclamando el nombre de Jesús y diciendo “Pueden quemar nuestros cuerpos pero no pueden dañar nuestras almas”.

Oración a San Carlos Lwanga y compañeros:
Mártires de Unganda, rueguen para que nosotros, inspirado por vuestra fe, seamos capaces de mantenernos fieles en medio de cualquier prueba y de entregar nuestras propias vidas. Ayuden a aquellos que viven hoy bajo persecución. Amen
Santos mártires de Uganda:
os encomendamos a los jóvenes de nuestro tiempo
para que sepan defender valientemente su pureza contra todos los corruptores,
y para que nunca jamás se dejen robar por nadie su fe católica.

13. Foto de San Carlos Lwanga.

“Ser cristiano es hermoso –nos dijo–, pero no siempre es fácil”. Papa Pablo VI
San Carlos Lwanga joven catequista líder que se convirtió del paganismo al catolicismo , un joven atleta africano que defendió el don de la castidad en contra del rey Mwanga  que seducía a los jóvenes de 13 años a   30 años ,para cometer actos homosexuales (sodomía) con ellos y como se puede ver tambien de pedofilia , Carlos Lwanga bautizo a muchos jóvenes dentro de la fe , y todos prefieran morir que cometer pecados de inmoralidad sexual , además se les quería forzar a cometer apostasía (negar su fe), su memorial es el 3 de Junio y desde hoy empezamos la novena para orarle pidiendo por nuestros jóvenes para que sean liberados de cualquier espíritu impuro que los incite a cometer pecados de imoralidades a sexuales.
Novena en honor  a Carlos Lwanga   y compañeros

“Moriremos juntos por Jesús…”
26 de mayo de 1886. El rey ordena a Carlos reunir a todos los pajes en el patio del palacio. Un centenar de verdugos lo llenan. Apenas Carlos se presenta con los suyos, un huracán de alaridos se desencadena. El rey grita: “Los que no van a rezar más, pónganse a mi lado. Los que persistan en hacerlo, que se pongan junto a la empalizada”. Luanga se levanta decidido y se separa del grupo. Kizito se precipita hacia él. Cogidos de la mano como habían convenido, se dirigen a la empalizada.
“¡Hermanos!, les dice Carlos. ¿Dudáis entre Dios y Satanás, entre el cielo y el infierno? Venid a mi lado. Moriremos juntos por Jesús, y juntos nos reuniremos con Él en nuestra patria”. La voz del líder triunfa de los indecisos, y al ver que Kizito, erguido, con la mirada sonriente, les abría sus brazos, corren junto a él confesando la misma fe.
“¡Matadlos!”, grita el rey. Sus satélites les atan pies y manos. El jefe de ellos reconoce a su propio hijo. Le coacciona para que reniegue de la fe. Mbaga, de diecisiete años, huye de su padre. Se refugia entre sus compañeros y grita: “Marchemos en seguida. ¿Qué hacemos todavía aquí?”.
Plegaria de Liberación
Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.
De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!

La sociedad de los Misioneros de Africa, conocida como los Padres Blancos, formaron parte de la evangelización de Africa en el siglo XIX. Después de seis años en Uganda ya tenían una comunidad de conversos cuya fe sería un testimonio para toda la Iglesia. Los primeros conversos se dieron a la misión de instruir y guiar a los mas nuevos y la comunidad creció rápidamente. La vida ejemplar de los cristianos inicialmente ganó el favor del rey Mtesa pero mas tarde este comprendió que los cristianos no favorecían su negocio de venta de esclavos.

Mwanga sucedió a su padre en el trono. Al principio la situación de los cristianos mejoró y varios tuvieron posiciones importantes en su corte. Pero el rey, influenciado por el Islam, cayó en la tendencia homosexual. La situación de los cristianos, por no ceder a sus demandas, se hizo muy difícil.

El lider de la comunidad católica, que para entonces tenía unos 200 miembros, era  un joven de 25 años llamado José Mkasa (Mukasa) que ejercía como principal mayordomo de la corte de Mwanga.  Cuando Mwanga asesinó a un misionero protestante y a sus compañeros, José Mkasa confrontó al rey por su crimen. El rey Mwanga había sido amigo de José por mucho tiempo, pero cuando este exhortó a Mwanga a renunciar al mal, la reacción fue violenta. El rey mandó a que mataran a José. Cuando los verdugos trataron de amarrar las manos de José, el les dijo: “Un Cristiano que entrega su vida por Dios no tiene miedo de morir”. Perdonó a Mwanga con todo su corazón e hizo una petición final por su arrepentimiento antes de que le cortaran la cabeza y lo quemaran el 15 de Noviembre de 1885.

Carlos Lwanga, el favorito del rey, remplazó a José en la instrucción y liderato de la la comunidad cristiana en la corte. También el hizo lo posible por evangelizar y proteger a los varones de los deseos lujuriosos del rey. Las oraciones de José lograron que la persecución del rey amainara por seis meses. Pero en mayo del 1886 el rey llamó a uno de sus pajes llamado Mwafu y le preguntó porque estaba distante del rey. Cuando el paje respondió que había estado recibiendo instrucción religiosa de Daniel Sebuggwawo, el rey se montó en ira. Llamó a Daniel y lo mató el mismo atravesándole el cuello con una lanza.

Entonces ordenó que el complejo real sea sellado para que nadie pueda escapar y llamó a sus verdugos. Comprendiendo lo que venía, Carlos Lwanga bautizó a cuatro catecúmenos esa noche, incluyendo a un joven de 13 años llamado Kizito. En la mañana, Mwanga reunió a toda su corte y separó a los cristianos del resto diciendo: “Aquellos que no rezan párense junto a mí, los que rezan párense allá”  El preguntó a los 15 niños y jóvenes, todos menores de 25 años, si eran cristianos y tenían la intención de seguir siendo cristianos. Ellos respondieron “SI” con fuerza y valentía. Mwanga los condenó a muerte.

EL rey mandó que al grupo lo llevasen a matar a Namugongo, lo cual representa una caminata de 37 millas. Uno de los jóvenes llamado Mabaga era hijo del jefe de los verdugos. Este le rogó que escapara y se escondiera pero Mbaga no quiso. Los prisioneros atados pasaron la casa de los Padres Blancos en su camino. El Padre Lourdel mas tarde relató sobre el jóven Kizito de 13 años, que sonreía y animaba al resto. Invitó a todos a cogerse de manos, para así ir unidos y ayudarse a mantener el ánimo. Lourdel estaba asombrado del valor y el gozo de estos nuevos cristianos camino al martirio. Tres de ellos fueron martirizados en el camino.

Un soldado cristiano llamado Santiago Buzabaliawo fue llevado ante el rey. Cuando Mwanga ordenó que lo matasen junto a los otros, Santiago dijo: “Entonces, adiós. Voy al cielo y rezaré a Dios por ti”. Cuando el Padre Lourdel, lleno de dolor, levantó su brazo para absolver a Santiago que pasaba ante el, Santiago levantó sus propias manos atadas y apuntó hacia arriba para manifestar que el sabía que iba al cielo y se encontraría allí con el Padre Lourdel. Con una sonrisa le dijo al P. Lourdel, “¿Por qué estas triste? Esto no es nada ante los gozos que tu nos has enseñado a esperar”.

Entre los condenados también estaba Andrés Kagwa, un jefe Kigowa que había convertido a su esposa y a varios otros, y Matías Murumba (o Kalemba) un auxiliar de juez. El mayor consejero estaba tan furioso contra Andrés que dijo que no comería hasta que Andrés estuviese muerto. Cuando los verdugos titubearon, Andrés les dijo: “No mantengan a vuestro consejero hambriento, mátenme”. El mismo consejero dijo en tono cínico refiriéndose a Matías: “Sin duda su dios los rescatará” . “Si,” contestó Matías, “Dios me rescatará pero tu no verás como lo hace porque tomará mi alma y te dejará solo mi cuerpo”. A Matías lo hirieron mortalmente en el camino y lo dejaron allí para morir lo cual tomo por lo menos tres días.

Cuando la caravana de reos y verdugos llegó a Namugongo, los sobrevivientes fueron encerrados por siente días. El 3 de junio los sacaron, los envolvieron en esteras de cañas y los pusieron en una pira. Mbaga fue martirizado el primero. Su padre, el jefe de los verdugos, había tratado en vano una última vez de convencerlo a desistir de su fe. Le dieron entonces un golpe en la cabeza para que no sufriera al ser quemado su cuerpo. El resto de los cristianos fueron quemados. Carlos Lwanga tenía 21 años. Uno de los pajes, Mukasa Kiriwanu no había sido aun bautizado pero se unió a sus compañeros cuando se les preguntó si eran cristianos. Recibió aquel día el bautismo de sangre. Murieron 13 católicos y 11 protestantes proclamando el nombre de Jesús y diciendo “Pueden quemar nuestros cuerpos pero no pueden dañar nuestras almas”.

No sabemos cuantos mártires produjo aquella persecución. Solo queda constancia de los que ocupaban un lugar en la corte o tenían puestos de alguna importancia.

Cuando los Padres Blancos fueron echados del país, los nuevos cristianos continuaron la obra misionera, traduciendo e imprimiendo el catecismo a su lengua nativa e instruyendo en la fe en secreto. No tenían sacerdotes pero Dios les infundió a aquellos cristianos de Uganda la gracia para vencer con gran valor a las difíciles circunstancias. Cuando los Padres Blanco volvieron después de la muerte del rey Mwanga, encontraron 500 cristianos y 1000 catecúmenos esperándolos.

Fueron beatificados por  Benedicto XV el 6 de junio de 1920  y Pablo VI los canonizó en 1964

Benedicto XV escribió para la beatificación de los siervos de Dios Carlos Lwanga, Mattías Murumba y sus compañeros, conocidos con el nombre de los Mártires de Uganda:
“Quién fue el que primero introdujo en Africa la fe cristiana se disputa aún; pero consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquella región a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas, Felicidades, Ciprianos y “muchos hermanos mártires” que las Actas enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también con el nombre de “masas cándidas”, o porque fueron quemados con cal viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie.”

Oremos:
Mártires de Unganda, rueguen para que nosotros, inspirado por vuestra fe, seamos capaces de mantenernos fieles en medio de cualquier prueba y de entregar nuestras propias vidas. Ayuden a aquellos que viven hoy bajo persecución. Amen.
Tertuliano escribió que “la sangre de los mártires es semilla de cristianos”.

La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.
Romanos 8:7-8

Oración Traducida por Angie W :

San Carlos Lwanga y  mártires de Uganda, le pedimos sus oraciones de intercesión, en nombre de todos los que sufren injusticia por en el abuso de la autoridad. ustedes que fueron tan cruelmente perseguidos por su fe en Jesús Cristo intercedan por todos los oprimidos, para que puedan ser confortado por la Divina Misericordia y capacitados con el  don y la gracia de la fortaleza.
Que la justicia sea el objetivo de todas las personas y  que  todos los que son llamados cristianos se unen en las obras de la redención dirigido a combatir el pecados y las estructuras del pecado que aquejan a nuestras comunidades. Amén
San Carlos Lwanga
“Estas llamas son un regalo para mí.
Estas llamas aguardan mis hermanos cristianos.
Gustoso voy a ser consumidos por el fuego.
Gustoso voy a entrar en
El fuego del Amor Divino.”

San Carlos Lwanga, mártir por defender la castidad.

Oración :
Oh Dios, que concediste a tu siervo Carlos la gracia del martirio, concédeme en memoria de su entrega y contando también con la intercesión de Santa María Siempre Virgen, Madre del Amor Hermoso y Reina de la Pureza, la fortaleza necesaria para perseverar fiel a tus designios y leyes sin importarme ni las presiones contrarias del ambiente, ni la persecución por parte de los poderes humanos. De igual modo te pido a través de Carlos y Santa María la gracia de la conversión para los que desde la ideología homosexual o la militancia gay abjuran de la fe y persiguen a los cristianos. Haz que tu Iglesia nunca vacile para exponer Tu doctrina y danos a todos la fuerza y la valentía suficientes para defender el tesoro de la pureza de nuestros hijos y que así puedan dedicarse a Ti en el servicio a la Iglesia y a todos  como hermanos . Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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