Posteado por: lay11 | 29 enero, 2013

Homilías Semana del 7 – 9 de Enero del 2013

9 de Enero del 2013

Celebrante: Padre Larry Esposito, Diócesis de Worcester, USA
Good Shepherd, Linwood

Primera Lectura: 1 Juan 4:11-18

Salmo  72: 1 – 2, 10, 12 – 13
1     De Salomón. Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
2     que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
10     los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos;
12     Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
13     se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.

Evangelio: Marcos 6:45-52

Homilía:

Amedee Varin 1860 (Jesus caminando sobre el agua)

Amedee Varin 1860 (Jesus caminando sobre el agua)

Mis Hermanas y Hermanos, reconozcamos nuestros pecados, para prepararnos para celebrar estos sagrados misterios.
Oremos. Oh Dios, que otorga la luz en todas las naciones. Concede a tu Pueblo la alegría de la paz duradera y derrama en nuestros corazones esa luz brillante en donde purificaste la mente de nuestros Padres en la Fe, a través de nuestro Señor Jesucristo que vive y reina en unión con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
El enemigo real del amor no es el odio. El odio tiene sus propias emociones, tiene sus propias razones para existir. Pero el enemigo real del amor es el miedo. Porque el miedo nos para de actuar. El miedo nos detiene a menudo para hacer lo que sabemos que es lo correcto hacer. El miedo causa que evitemos esas situaciones donde actualmente podemos ser de gran testimonio del poder de Jesucristo trabajando en el mundo. El miedo es lo que detiene a las personas para hacer lo que es verdaderamente se debe hacer con amor. El miedo también puede detenernos de reaccionar a nuestro propio reconocimiento de Cristo trabajando en nuestras vidas. Mira a los discípulos. Ellos estaban en el bote. Ellos lo vieron venir. Ellos debieron reconocerlo pero tenían tanto miedo que no lo reconocieron que era Jesus que venía. Algo que se añade a la mezcla, es que ellos no lo reconocieron porque no entendían quién era El y de que era capaz de hacer. Aún ahora, que hemos escuchado la historia del día de ayer,  Jesus bendijo el pescado y el pan y se lo dio a sus discípulos y les dijo que lo pasaran a todos los que estaban allí. Aún siendo parte de ese milagro no reconocieron el poder de Jesucristo y entonces su amor no podía afianzarse en ellos. Eso no ocurriría hasta que el Espíritu vino sobre ellos. Pero en el mundo de hoy, para nosotros, que profesamos ser seguidores de Jesucristo, continuamos usando la excusa de que no hemos recibido todavía el Espíritu Santo, pero en el día de nuestro Bautismo, lo recibimos y en el día de nuestra confirmación eso fue confirmado. Así que tenemos el Espíritu de DIOS dentro de nosotros, pero todavía el miedo nos impide amar. Todavía el miedo nos evita ser testigos de Cristo en el mundo. En este año de la fe, estamos llamados a una nueva Evangelización. Esa nueva Evangelización debe ser renovada en nuestro deseo de seguir el Espíritu y renovado para desear ser verdaderos discípulos de Jesucristo. Renovados en nuestro deseo para ser sus testigos, renovado en nuestra voluntad para difundir el Evangelio de Jesucristo. Así que cada día, cada día nuestra Oración como discípulos de Cristo y como buenos Cristianos Católicos, nuestra oración debe de ser “Señor quita de mi cualquier miedo que me impide reconocerte, quita todo miedo que me impide amar en tu nombre. Que las personas vean en mi, un solo yo y no mi habilidad de asistencia, que las personas vean en mi, tu Amor fluyendo a través de mi, trabajando en mi para llegar a tocarlos.

8 de Enero del 2013

Celebrante: Padre John Gavin, SJ, Diócesis de Worcester, USA
Universidad de la Sagrada Cruz, Worcester

Primera Lectura:  1 Juan 4: 7-10

Salmo  72: 1 – 4, 7 – 8
1     De Salomón. Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
2     que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
3     Traigan los montes paz al pueblo, y justicia los collados.
4     El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres, y aplastará al opresor.
7     En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;
8     dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.

Evangelio: Marcos 6: 34-44

Homilía:

Oremos.
Oh DIOS cuyo único Hijo, ha aparecido en nuestra propia carne, te pedimos, orando para que seamos transformados interiormente como El a quien reconocemos exteriormente como nosotros y que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo un DIOS por los siglos de los siglos, Amén.
Todos los que aman, es nacido de DIOS y conoce a DIOS. Nosotros los Cristianos mostramos nuestro amor por DIOS, amando a los demás con hechos concretos. Por eso la Iglesia desde el principio, se ha dedicado al servicios de los pobres y necesitados. Regularmente recogemos limosnas por los pobres. administramos refugios, hospitales y escuelas. Visitamos a los enfermos, los encarcelados, los que están en soledad, buscamos vivir nuestra fe en nuestras acciones, en nuestras Familias y Comunidades. Esto es cumplir el mandamiento de Jesus de amar. Debido a nuestros pecados, siempre arriesgamos ciertos peligros cuando hacemos estos actos de caridad. De una mano, podemos caer en el orgullo, pensando que podemos resolver todos los problemas del mundo con nuestros propios esfuerzos, con nuestros propios poderes, con nuestra propia sabiduría. Nos volvemos insípidos y creemos que podemos crear un Paraíso en la tierra. De la otra mano, podemos caer en la desesperación, llegando a la conclusión de que la corrupción del mundo es muy  grande para nosotros, que nadie lo puede superar. Orgullo o la desesperación. En cualquier caso, la causa es muy clara, caemos cuando olvidamos a Jesus y nuestra necesidad de El y volviéndonos solo a nosotros mismos. En la Lectura del Evangelio del día de hoy, vemos como nosotros los Cristianos, debemos responder a las necesidades de nuestras Familias, Comunidades y hasta de todo el mundo. El Apóstol ve que las personas tienen hambre, pero no pueden hacer nada al respecto por medio de ellos mismos. Ellos no tienen el poder y no tienen los medios. La multitud es muy grande. Pero en vez de caer en la desesperación u orgullo, ellos van a Jesus, que coge los escasos recursos que tenían, algunos panes y peces y Jesus lo multiplica, para dar de comer a 5,000. Con Jesús, los discípulos no solo satisfacen las necesidades de esta multitud hambrienta, pero también se convierten en instrumentos de un milagro que manifiesta la Divinidad de Cristo y su Gloria. Este es el patrón que queremos seguir, cuando amamos cuando nos dirijamos a las necesidades de aquellos alrededor de nosotros. Cuando vemos una necesidad, cuando vemos sufrimiento, cuando veamos un problema en nuestras Familias, no debemos caer en el orgullo de que podemos resolverlo a través de nosotros y para nosotros mismos. Tampoco debemos desesperarnos, si la situación se ve muy grande, pero siempre invitar a Jesus en nuestras acciones y hacer seguro de que nuestros motivos son siempre a través de El y para El. Tal vez no podamos resolver estos problemas terrenales, pobreza, hambre, enfermedad, argumentos en nuestras Familias, pero cuando estamos con Jesus siempre vamos a tener ese aseguramiento de su fuerza y siempre apuntará a la verdadera esperanza que cumple con nuestros deseos profundos. La esperanza de la resurrección en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Con El, nuestras victorias en el mundo se convierten en manifestaciones de su Amor y Gloria y aún nuestros fracasos se convierten en momentos para confiar mas en El y dar testimonio de nuestro Amor. De este modo DIOS,  el Amor de DIOS fue revelado a nosotros. El envió a su único Hijo al mundo para que tengamos vida a través de El. Vamos a compartir esa vida con todos los que encontremos.

7 de Enero del 2012

Celebrante: Padre James Mazzone, Diócesis de Worcester, USA
Director de Vocaciones, Diócesis de Worcester

Primera Lectura: 1 Juan 3:22 — 4:6

Salmo  2: 7 – 8, 10 – 12
7     Voy a anunciar el decreto de Yahveh: El me ha dicho: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
8     Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra.
10     Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra.
11     Servid a Yahveh con temor,
12     con temblor besad sus pies; no se irrite y perezcáis en el camino, pues su cólera se inflama de repente. ¡Venturosos los que a él se acogen!

Evangelio: Mateo 4:12-17, 23-25

Homilía:

En esta mañana estoy ofreciendo la Misa por los enfermos. Hay muchas personas enfermas en los Estados Unidos ahora mismo con catarros serios, influenza y también aquellos que están enfermos de cáncer y todas los demás enfermedades. Oramos por ellos especialmente, durante esta Misa por sanación y paz.
Oremos. Oh DIOS que deseas que nuestras enfermedades nazcan por tu único hijo para mostrar el valor del sufrimiento humano, oye gentilmente nuestras oraciones, por nuestros Hermanos y Hermanas que están enfermos. Permite que todos los que están oprimidos por el dolor, angustia o de otras aflicciones sepan que son escogidos por aquellos que proclaman que están unidos a Cristo y en su sufrimiento por la salvación del mundo, a través de de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos, Amén.
Una oración interesante para ejercicios de lectura, puede ser tomar los Evangelios de Mateo, Lucas y Juan en una tarde y tomar un resaltador amarillo y hojear las páginas y marcar con el resaltador cada vez que leas que Jesus cura, que Jesus se compadece por el enfermo. Que el corazón de Jesus duele cuando ve dolor y sufrimiento. El detiene a su séquito, sus discípulos, el para cualquier cosa que está haciendo en este Evangelio ya que se está moviendo y viajando y ve y para y sana. Aún el dolor sencillo, cuando ve el dolor, le toca y claro, El es completamente humano. Completamente Divino, pero completamente humano. Tu y yo tenemos esos pensamientos todos los días, cuando estamos guiando o vemos a alguien que está visiblemente enfermo o luchando, alguien íntimo, conocido muy de cerca en nuestra propia Familia. Cada día al por lo menos un momento o dos, o tal vez muchos mas que eso donde pausamos y nuestros corazones se mueve con dolor. No es de sorprenderse que fácilmente nos podemos identificar con Jesus, completamente humano que llora en la tumba de Lázaro. Llora por la ciudad de Jerusalén cuando ve las cosas que están pasando allí, la forma en que es la vida, la forma en que las personas actúan y reaccionan. Es claro que en los Evangelios Jesus sana cuando ve enfermedad. No es algo que El desea, que El quiere o que de alguna manera ve algún sentido a esto. Esto le preocupa y El desea curar. Como Católico, como Cristiano, como Sacerdote siempre tengo que tener esos pensamientos en movimiento, resonando en mi cabeza para estar seguro de que veamos la enfermedad en la forma correcta. No es algo que siempre debamos abrazar como que esto es algo maravilloso que haya sido tocado por la enfermedad y que esto me lleva cerca al Señor, pero la verdad es que cada vez que Jesus ve enfermedad el quiere sanación. Creo que debemos continuar orando por sanación, trabajar hacia la sanación a través de la medicina, a través de todo lo que tengamos a nuestra disposición para sanar. Aquellos que están enfermos, no ven automáticamente como parte del plan de DIOS. Las personas siempre se sorprenden cuando digo que si DIOS premeditadamente, concienzudamente desea que las personas estén enfermas, yo dejaría el Sacerdocio. Cogería mi cuello, se lo llevaría al Obispo y le diría, hasta aquí llego, voy a buscar un trabajo, como ser un portero de un pub o algo, ¿de verdad?, si, ¿pero porque dice eso Padre?, yo lo digo porque leo los Evangelios. Leo los Evangelios y nunca he estado ni en lo mas mínimo convencido que DIOS desea la enfermedad, desea el dolor, desea el sufrimiento, premeditadamente, concienzudamente planea que esta persona en este punto en la historia va a estar enferma, le voy a dar un cáncer. ¿Como podría yo trabajar y ministrar a un DIOS que hace eso? y si crecimos pensando que esa es la manera en que trabaja, esa es la manera exactamente que DIOS hace, no hace esto dañar nuestra relación con DIOS por el resto de nuestras vidas? ¿Cómo puedes amar, alabar y honrar a un DIOS que crea y voluntariamente causa sufrimiento a la misma creación que El crea y ama? Es un conflicto, una dicotomía que desordena y perturba nuestra imagen de DIOS de lo que debería ser. Ahora, el hecho permanece de que DIOS permite el sufrimiento, oh, esto es muy diferente! es muy diferente! La diferencia de DIOS causando, voluntariamente premeditadamente causando concienzudamente la enfermedad y DIOS permitiendo la enfermedad, son cosas muy diferentes. No puedo decir que puedes hacer mucho sentido con nuestras mentes humanas del porque DIOS lo permite, pero es muy diferente que causándolo. Muy diferente. Puedes vivir 1,000 años y no podrás darle la vuelta a ese misterio del sufrimiento. Yo admito esto. Las grandes mentes del mundo, San Agustín y Aquino han luchado con esa misma pregunta, esta bien, el no causa no crea, no voluntariamente da a las personas enfermedad, pero el hecho permanece de que DIOS permite que eso suceda. Para esto debemos luchar contra eso, orar, pero es importante hacer esa distinción yo realmente lo creo, porque he visto a muchas personas ir por la vida con esa creencia de que DIOS desea que yo tenga cáncer. DIOS me causó el cáncer. Esto causa negatividad con nuestra vida de oración y con nuestra Fe. Muchas personas están enfermas ahora mismo en el País. Muchas personas están afectadas por la influenza y queremos ofrecer esta Misa por aquellos que están enfermos, aquellos con enfermedades serias, pero sabemos que estas enfermedades serias no pueden matar el amor, no pueden matar la esperanza, no pueden matar la Fe, no puede matar la amistad, no puede matar la habilidad de recordar la felicidad y los tiempos maravillosos que tuvimos en nuestras vidas y no pueden matar el valor. Vemos ejemplo de esto todos los días, en Familias, en amigos en el mundo. Así que oramos por todos los que están enfermos en el día de hoy. Oremos por un entendimiento de Jesus queriendo erradicar y sanar. Siempre El tuvo que trabajar para esto y tal vez es un tiempo de aceptación, un tiempo para procesar la realidad de la muerte, el tiempo de decir DIOS, yo creo que yo estoy bien cerca de verte cara a cara, pero también es un tiempo de pelear, de luchar y para sanar y pedirle a DIOS por su poder sanador.

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