Posteado por: lay11 | 8 marzo, 2012

Homilía del 5 – 8 de Marzo del 2012

Misa del 5 de Marzo del 2012

Celebrante: Monseñor Edmond Tinsley, Diócesis de Worcester, USA

Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Daniel (9, 4-10)
Salmo Responsorial: Salmo 78
No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos.
No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro. Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona nuestros pecados.
No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo; con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte. Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre y de generación en generación te alabaremos.
No nos trates, Señor, como merecen nuestros pecados.
Evangelio: † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (6, 36-38)

Homilía:

Cualquiera que desee seguirme, niéguese a si mismo, tome su cruz diariamente y siga mis pisadas. Recuerdo cuando estaba en escuela primaria, para esto hay que ir hacia atrás años y años, décadas y décadas, multitudes venían cada viernes durante la cuaresma para hacer las estaciones de la cruz. En mi Parroquia lo celebrábamos dos veces los viernes durante la Cuaresma. La Parroquia de la Ascensión en Worcester, USA. Esto se llevaba a cabo en la tarde y en la noche. Muchas personas rezaban las estaciones de la cruz antes y después de las Misas Diarias y cuando yo visitaba mi Parroquia para decir las estaciones en otros tiempos invariablemente había otras personas moviéndose de una estación a la otra. Si, las estacione de la cruz. Una devoción muy hermosa. Lo que puedo decir sin embargo, que muchos en nuestra iglesia nunca han rezado las estaciones de la cruz. vamos a ver la historia de las estaciones de la cruz: y como puede renovar nuestra devoción a ellas durante la cuaresma. Las estaciones de la cruz fue popularizada por la Orden de los Franciscanos en tiempos tempranos de la Edad Medieval. La Peregrinación era una devoción muy piadosa. Recuerden que en ese tiempo no tenía aviones para llevarlos a través de las aguas no tampoco guaguas con aire acondicionado donde pudieran encontrarse y llevarlos por los alrededores. No, ellos caminaban o cabalgaban en mulas o en barcos lentos. Esas peregrinaciones hechas con la mayor de las devociones tardaban meses o años y frecuentemente llenas de peligros. Una de las mayores peregrinaciones era Tierra Santa. Allí las personas querían visitar, los mismos pasos que Jesús había caminado y especialmente, el camino al calvario, pero estaba lejos a través de las aguas y muchas personas no podían realizar esa jornada ardua y larga. Algunos otros entre la peregrinación que iban comenzaron a esbozar unos bocetos de los sitios de Tierra Santa que veían asociados a la pasión y muerte de Jesús. Usualmente bajo el cuidado de los Franciscanos, los cuales los trajeron para atrás a Europa. Los Franciscanos comenzaban a colgar estos bocetos a lo largo de los caminos y eventualmente en Iglesias. El número variaba, de siete a veinticuatro, pero eventualmente lo dejaron en 14, para convertirse en las 14 estaciones de la cruz. Pero aquí hay algo significativo, era importante saber las reglas de como decir las estaciones. Las estaciones son solo eso, lugares fijos donde uno está de pie. La peregrinación de ayer y de hoy es estar frente al retrato de Jesús en el camino a la cruz por dos razones: Uno, para meditar en la escena que que está frente a él o ella y la segunda razón por mucho mas importante: Entrar a la escena. Ser un participante. Ser uno de los personajes o roles que están en esa escena. Vamos a tomar algunos ejemplos: La Cuarta Estación: Jesús se encuentra con su Madre afligida, en el camino a la cruz. Pueden imaginar, que debió haber sido el dolor de Nuestra Señora Bendita. Aquí está su devoto hijo, la bondad encarnada, tan sobrecargado, el ha sido coronado con espinas, ha sido ridiculizado y estaba cargando una cruz pesada que sobre ese peso ha caído en su camino. El sufrimiento de ella, pero el amor de ella y su fidelidad es hacia su hijo. La Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús. Verónica fue una mujer muy valiente. Los dioses romanos estaban manteniendo a la gente de vuelta, pero eso no la detuvo, ella fue hacia delante y limpió el rostro de Jesús. Solo ese acto simple de compasión y sensibilidad al dolor añade a la valentía de esta mujer. Si, las Estaciones de la Cruz son una devoción de cuaresma para que nos demos cuenta lo que Jesús sufrió por nosotros. Para mi, las Estaciones de la Cruz son una manera de vida. Que nos dicen a nosotros las Estaciones de la Cruz? DIOS murió una muerte dolorosa por amor, para darme vida. Entonces mi vida no solo conoce la alegría extática de la vida humana y cristiana, pero también la cruz. Varias veces nos preguntamos, ¿Porqué las personas buenas sufren? La pregunta verdadera es – Porqué no. Ellos son los seguidores de Jesús, cuyas palabras son sin concesiones. Si quieres seguir a Jesús, si quieres ser su discípulo, toma tu cruz diariamente y síguelo. Si quieres salvar tu vida, debes perderla por amor a Cristo. El sufrimiento del inocente y el bueno, no es una contradicción, es un testimonio irresistible del amor de DIOS por nosotros. Sé que muchos de ustedes no pueden ir a la iglesia para decir las Estaciones de la Cruz. Cada uno de ustedes, sin embargo tienen un crucifijo. Una cruz en el collar del rosario. Puedes mirar al crucifijo, coger el crucifijo y las cuentas del rosario y rezar las Estaciones de la Cruz. En tu imaginación dibuja cada una de esas escenas, ponte a ti mismo (a) dentro de la escena y expresa tu amor y gratitud a DIOS por haber sufrido y muerto en la cruz por ti. Toma tu cruz diariamente y sigue a Jesús.
El Padre continúa con la Oración por la vida.

Misa del 6 de Marzo del 2012

Celebrante: Monseñor Stephen Pedone, Diócesis de Worcester, USA

Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Isaías (1, 10. 16-20)
Salmo Responsorial: Salmo 49

Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor, pues siempre están ante mí tus holocaustos. Pero ya no aceptaré becerros de tu casa, ni cabritos de tus rebaños.
Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú que detestas la obediencia y echas en saco roto mis mandatos?
Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados. Quien las gracias me da, ése me honra y yo salvaré al que cumple mi voluntad.
Muéstranos, Señor, el camino de la salvación.
Evangelio: † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (23, 1-12)

Homilía:

Un niño de 10 años perdió su brazo izquierdo en un devastador accidente de carro. una vez recuperó, comenzó a coger clases de Judo. Su Maestro, al cual se le llamaba un sensei en el idioma japonés, era un maestro viejo y experto en el judo. El niño iba muy bien, pero no podía entender como luego de tres meses de lecciones, el maestro solo le había enseñado solo un movimiento. Sensei, llamó el niño a su Maestro, ¿No debería yo estar aprendiendo mas movimientos? El Maestro le respondió, ese es el único movimiento que sabes, pero ese es el único movimiento que necesitas saber. No entendía, pero creyendo en su maestro, el niño continuó entrenando y dominando ese solo movimiento. Algunos meses después, Sensei llevó al niño a un torneo. El niño para su gran sorpresa, ganó fácilmente los dos primeros partidos. El tercer partido demostró ser más difícil, pero luego de un tiempo, el oponente se volvió impaciente. El niño empleó hábilmente su único movimiento y ganó el partido. Tan sorprendió por su éxito, el niño ahora estaba en las finales. Esta vez su oponente era mas grande, mas fuerte, de mas edad y con mayor experiencia. El niño parecía estar claramente vencido. Preocupado de que el niño pudiera ser herido, el árbitro decidió llamar a un tiempo de espera. El estuvo apunto de parar el partido, cuando el sensei intervino. No, deje que continúe, el sensei insistió. Luego que el partido continuó, el oponente del niño hizo un error crítico, el bajó la guardia, el niño utilizó su movimiento para inmovilizarlo. El niño ganó el partido y todo el torneo. En su camino a casa, el sensei y el niño estuvieron revisando cada movimiento en cada partido. El niño cogió valor para preguntar lo que tenía en su mente. Sensei, preguntó el niño, ¿Cómo es que gané el torneo con un solo movimiento? Y el sensei contestó: Tu ganastes por dos razones. Primero, dominastes el movimiento más difícil en todo el Judo y segundo, el único movimiento para defenderse de ese movimiento, es que tu oponente agarre tu brazo izquierdo.
Todos nosotros tenemos procesos que soportar. Tendemos a pensar sobre alguna cruz en particular como una carga, algo a alguien que demanda tanto de nuestro tiempo y energía. Consideramos cualquier cosa que nos pesa, que nos causa dolor y angustia, que nos atrapa en desesperación y desesperanza como las cruces que tenemos que levar. Soñamos con el día en que podamos poner nuestras cruces a un lado y nunca cogerlas nuevamente, pero como el niño descubrió, aún nuestras cruces mas pesadas pueden ser a veces nuestras fortalezas mas grandes y que pueden enseñarnos las lecciones mas importantes acerca de la vida. Muchas de nuestras cruces son nuestra oportunidad para madurar y crecer. Pudieran ser fuentes regocijo, esperanza, descubrimientos, sanación en la vida de nosotros y para otros. Cristo nos reta a transformar esas cruces de nosotros en vehículos de resurrección. DIOS pone sobre nuestros hombros capaces, la fortaleza para afrontar, la habilidad para escuchar y consolar. La facultad para liderar y para levantar. Estas cruces cuando son tomadas en el mismo espíritu de compasión humilde con el que Jesús tomó las suyas, son verdadera las primeras luces del amanecer de la pascua.
El Padre continúa con la Oración para la vida.

Misa del 7 de Marzo del 2012

Celebrante: Monseñor Tom Sullivan, Diócesis de Worcester, USA

Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Jeremías (18, 18-20)
Salmo Responsorial: Salmo 30
Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Sácame, Señor, de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás.
Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Oigo las burlas de la gente y todo me da miedo; se conjuran contra mí y tratan de quitarme la vida.
Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Pero yo, Señor, en ti confío. Tú eres mi Dios y en tus manos está mi destino. Líbrame de los enemigos que me persiguen.
Sálvame, Señor, por tu misericordia.
Evangelio: † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (20, 17-28)

Homilía:

No me abandones Señor, mi DIOS no te alejes de mi. Date prisa y ven en mi auxilio Señor. Mi salvación fuerte.

Esta es una historia realmente sorprendente y entiendo necesario la apreciación del contexto. Jesús está diciendo a sus mejores amigos, los apóstoles que el de seguro va a morir. El irá hacia arriba a Jerusalén. El indica hacía arriba a Jerusalén ya que está en un sitio alto. No importa de donde vengas en Israel, tu siempre vas hacia arriba a Jerusalén. El va a ir hacia arriba al Calvario, que es donde realmente va a ir. Para ser maltratado, juzgado, puesto a morir y crucificado, pero en el tercer día ser levantado, pero esto no estaba claro que esto significaba. En este contexto, Jesus diciendo, ahora voy a mi sufrimiento, ahora voy a mi muerte, esta Madre se le acerca, probablemente muy cercana al grupo de los discípulos, porque sus dos hijos son estrellas de apóstoles y le hace la pregunta, ¿puedes asegurar que estos, mis dos hijos tengan un sitial importante cuando vayan a tu reino? !Solo puedo imaginar el contexto!, qué inapropiado es para esa Madre y si ella hizo esa pregunta porque sus dos hijos la mandaron a hacerla, no lo sabemos. Sabemos que Jaime y Juan, hijos de Zebedeo, se convirtieron en grandes apóstoles. Ellos eran dos de los tres apóstoles que en conjunto con Pedro estaban presentes en la transfiguración de Jesús en el monte. Así que eran muy cercanos a Jesús y estando tan cercanos a Jesús, todavía no encuentran el significado de todas las enseñanzas hasta este momento, que su propósito, su vida entera era una vida dedicada a los demás, que es derramada por los demás, servir a otros. Ellos están buscando autoridad, ellos están buscando poder, están buscando tener ventaja sobre los demás y pierden el punto que Jesús está queriendo establecer, que el camino de la cruz, el camino del servicio, el camino de dar la vida por los demás es lo que realmente importa. Así que este evangelio esta maña captura la grandeza de nuestro servicio a otros, que el Hijo del Hombre de hecho vino a servir a los demás. Sabemos un par de cosas acerca de los evangelios. Sabemos que cualquier logro notable en la vida, trae consigo ciertas tribulaciones. Duele a veces hacer el tipo de sacrificio que trae un logro personal en la vida., ya sea un logró físico, un logro espiritual o un logro en los negocios o en una carrera o en un vecindario. En esta mañana llegué particularmente temprano. Teníamos una misión parroquial en Cristo Rey en el área de Tatnuck en Worcester que terminó anoche y nuestro obispo tenía que levantarse muy temprano y tenía que llevarlo al aeropuerto bien temprano, así que ya estaba levantado a las 4:45 y mientras me preparaba para el día veo por la ventana una mujer trotando a las 4:45 am con su camiseta sin mangas de color naranja. Ella hace esto todos los días. Sé que se está preparando para el maratón de Boston, que será celebrado en tan solo algunas semanas., en abril en el Día de los Patriotas. Piensen en los que trotan, piensen en las millas que una persona que está tratando de tener un tipo de condición física tiene que hacer todos los días. Para llevar a nosotros a tener un acondicionamiento físico, tenemos que sufrir un poco., no es fácil, todo ese correr es muy, muy fuerte. Ella obtendrá su logro, su logro notable, pero solo por su dolor y su sufrimiento que ella puso en ese esfuerzo todos estos meses, tal vez años. Ayer en Massachusetts y a través de la nación 10 estados han tenido sus primarias y las reuniones de sus miembros y tu tienes esta gama, este campo de candidatos presidenciales e indican cuan fuerte están trabajando para ser el nominado de su partido. Algunas veces olvidamos que en esas campañas esos candidatos tienen callos y úlceras en sus manos ya que han estado dando la mano todo el día. Algunas veces, pierden su voz, porque están hablando todo el tiempo. Realmente están haciendo un esfuerzo extraordinario para ser el líder de su partido y esto es así desde probablemente siglos. Mi Papá se graduó de la Universidad de la Santa Cruz en el 1942. Esos eran años donde las Universidades eran solo para hombres y las luces se apagaban a las 10:00 pm y los estudiantes se iban a dormir. Las únicas luces prendidas en el hospedaje eran las luces de los baños comunitarios hacia el final del pasillo. Los grandes estudiantes, los estudiantes brillantes se salían de manera furtiva de sus cuartos a los baños comunitarios para continuar sus estudiando, a veces hasta con una linterna, para poder lograr entrar a la Escuela de Medicina, para entrar a la Escuela de Leyes. Estos fueron los estudiantes que demostraron tener unos logros extraordinarios en sus vidas. Todas estas cosas en la vida, los esfuerzos especiales vienen con algún grado de sufrimiento, un esfuerzo. Así que el Evangelio nos está diciendo eso también, espiritualmente, tenemos que poner un esfuerzo extraordinario si vamos a tener algún logro espiritual. El logro espiritual que Jesús quiere que logremos es dar la vida en servicio a otros. Ofrecer como Jesús en la cruz nuestro amor desinteresado y esto es mucho trabajo, esto es mucho esfuerzo, para que como él seamos amor redentor, amor que salve a otras personas, amor que atraiga a otras personas cerca a DIOS. Nuestras vidas y la forma en que vivamos nuestras vidas no sea para reconocimiento personal u honor. Nuestro compromiso estar allí por otros. Ser los últimos en la leía para reconocimiento personal. Pero estar siempre sirviendo. a esas personas que realmente nos necesitan. Sacrificio y humildad. Estas son los caminos al cielo. La pregunta que tenemos que preguntarnos a nosotros mismos es, ¿estamos en camino para esto? Estamos corriendo como la trotadora, estamos allí como los políticos ejemplares? Somos como el estudiante de medicina que está haciendo el estudio extra para hacer un logro. ¿Estámos haciendo estas cosas? Espiritualmente hablando, ¿estamos sirviendo a otros como Cristo nos sirvió? Tu y yo y todos los demás.
El Padre hace la oración de la vida.

Misa del 8 de Marzo del 2012

Celebrante: Obispo George Rueger, Diócesis de Worcester, USA

Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Jeremías (17, 5-10)
Salmo Responsorial: Salmo 1
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Evangelio: † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16, 19-31)

Homilía:

Hoy es la Fiesta de un hombre que trabajo en Hospitales y su nombre e sJuan de DIOS. Estén pendientes a nuestra lectura, que nos indica como usar nuestra fe para hacer buenas obras. Oremos. Oh DIOS que te deleitas en la inocencia y la restauras, dirige los corazones de tus siervos a ti para que envueltos en el fuego de tu espíritu, podamos convertirnos fuertes en la fe y eficientes en las obras. Te lo pedimos por nuestro señor Jesucristo, tu hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un DIOS por los siglos de los siglos amén.
Mis queridos amigos, la homilía de la lectura de hoy es que el resultado de la fe son las buenas obras. Así que hoy cuando vamos a las lecturas nos recuerda que si tu y yo tenemos mucha fe sabremos que en este mundo el trabajo de DIOS es el de nosotros. Imagínense el hombre rico viendo a Lázaro en el portón, pero nunca ayudándolo. La realidad es que probablemente nunca lo vio y el hombre en el portón con todas esas úlceras que estaba hambriento, el mis amigos, tenía un nombre, su nombre era Lázaro. El hombre rico no tenía nombre. La palabra retorcido significa rico. El era un saco de dinero. El era conocido por su riqueza, pero no por ninguna otra forma. Es un poderoso evangelio esta mañana, porque nos recuerda que si no creemos en a resurrección, si no creemos en Abraham y los Profetas, sino tenemos fe, no hará ninguna diferencia si alguien viene de la muerte y eso pudiera suceder mis amigos, para personas que no pueden aceptar a Cristo, pero Cristo vino para atrás de la muerte. Tu y yo en esta gran temporada de Cuaresma se están preparando para celebrar esa victoria de Pascua. Pero de lo que todo se trata son buenas obras. Buscamos las oportunidades para acudir a la ayuda de otros. Estoy seguro que el hombre rico, igual que muchas personas, no veía a el pobre en el enfermo.
En el día de hoy observamos la Fiesta de Juan de DIOS. El comenzó toda una congregación de personas que trabajaban en hospitales. No es simplemente cuidar de los hambrientos. Tal vez no veamos a un mendigo en el portón, tal vez no veamos a un Lázaro. Pero si vemos la elevación, si vemos algunos en Africa. Cada cierto tiempo hay un documental que se enfocan en los Países del Tercer Mundo. Muchos de ustedes, muchas de nuestras Parroquias han sido extraordinariamente grandiosas para las personas que están en Haití. Muchas personas de nuestra propia Diócesis han ido a Haití, para mejorar la calidad de vida de ellos. Ya ha pasado un tiempo de las tormentas terribles allí. Todavía hay personas en tensión y hambrientas. Pero tu y yo sabemos que de vez en cambio damos a una buena causa. Muchos de ustedes saben que tratamos de cuidar a aquellos que están hambrientos y aquellos que están en necesidad en nuestra propia Diócesis a través del Fondo de nuestro Obispo. Todos los años hacemos un llamado para que contribuyan a ese Fondo, para que podamos cuidar a nuestros vecinos. Pero en el día de hoy quiero mencionarlo porque hoy es la Fiesta de Juan de DIOS. Acerca de las personas que hacen trabajo con aquellas personas que están enfermas. Tenemos a muchas personas hoy en día que van a trabajar en Hospicios. Estas son personas que pueden salir de un Hospital a su casa y se están preparando para conocer a DIOS y a la muerte. y personas hacen trabajo voluntario en Hospicios. Que tremenda contribución. Las personas pueden vivir en sus casas, alrededor de las personas a quienes aman y que puedan tener las necesidades humanas que necesitan.
Saben que es algo gracioso que las Hermanas de la Misericordia de nuestra Diócesis vinieron a enseñar.Muchos de ustedes recuerdan que vinieron a enseñas aquí a San Pablo y enseñaron en el Sacramento Bendito y en San Pedro Mariano. Estas Hermanas de la Misericordia cuando vinieron primero a la Diócesis, no vinieron a enseñar, vinieron a ser parte de una Clínica abajo de la calle de Shrewsbury en Worcester. Es interesante que la Parroquia de Santa Ana abajo en Shrewsbury que queda en la ruta nueve, no lejos de cuando las Hermanas vinieron para poder ministrar a los enfermos, ahora tienen un Hospicio maravilloso y también tienen una maravillosa Clínica allá abajo. Ellas cuidan a las personas una noche a la semana. Muchas horas en las cuales están tratando a las personas que están enfermas y tal vez no tienen Planes Médicos. Mi punto es, mis queridos hermanos, que estamos en la época de Cuaresma y tu y yo sabemos de que tenemos que orar y debemos ayunar. También sabemos que debemos estar conscientes, de que porque nosotros somos hermanos y hermanas para unos y otros que cuidemos de unos de otros. Para que cuidemos de los Lázaros allí afuera que estaban hambrientos en el portón. Nos encargaremos del hambriento, nos encargaremos de aquellos a los cuales están solitarios (as). cuidar a aquellos que están en un asilo de ancianos. Nosotros somos las personas que demostramos nuestra fe cuidándonos unos a otros.
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